Códex de Kairán

En un bar de Talas

La musa que guía al poeta por el camino de la batalla.


En un bar concurrido de la ciudad de Talas celebran la reciente caza de una criatura monstruosa que había aterrorizado el poblado de Zika por casi 50 años, muchos de los que festejaban en la taberna eran habitantes de Zika que decidieron abandonar su hogar para proteger a sus familias y que ahora por primera vez en mucho tiempo tenían la esperanza de poder volver a su tierra natal. Mientras todos bebían y cantaban solo un hombre yacía solo en la barra ignorando toda festividad, con un rostro serio y una actitud amargada no hacia mas que beber en soledad, su aura era tan deprimente que todas las personas alegres se alejaron de su rincón llevando la fiesta al lado opuesto de la taberna.

La alegría de la gente era tal que nadie noto cuando un hombre alto con una túnica azul y una máscara que cubría la mitad de su rostro entró a la taberna, normalmente un sujeto con una vestimenta tan llamativa sería razón de sospechosa, pero en esta ocasión nadie notó nada extraño. Aquel hombre entró tranquilamente y se sentó junto al hombre amargado de la barra.

-Es una buena noche para beber – comentó el hombre enmascarado.

-Todo momento es bueno, ¿Qué quieres? – dijo el hombre amargado mientras le dirigía una mirada de sospecha y desconfianza.

-Tranquilo no busco problemas, además de toda la gente en este lugar, creo soy el único que sabe que tú eliminaste al monstruo de Zika, no tengo razones para enemistarme con un héroe.

-No soy ningún héroe, y si me conoces entonces dime que buscas.

-Tengo información de Dailary, el Demonio de los contratos.

Cuando el hombre escuchó al enmascarado pronunciar ese nombre su aura cambió completamente, pasó de un tono triste a uno de ira y cólera, el sujeto se levantó de su silla y con su mano izquierda tomó de la túnica al enmascarado y lo levantó sobre el suelo.

-¡Qué es lo que sabes de ese monstruo! Gritó con fuerza, su voz fue tal que se generó un silencio absoluto en la taberna, unos guardias que estaban bebiendo unos tragos se levantaron y empuñaron sus lanzas en contra del sujeto.

-¡Alto ahí, bájalo y pon tus manos sobre la cabeza! – gritó uno de los guardias, pero el hombre enmascarado sonrió y con la voz más calmada del mundo les dijo:

-Tranquilos todos, dije algo que no debía y me disculpo por ofenderlo señor, le molesta si salimos y discutimos nuestras diferentes opiniones afuera de la taberna para no interrumpir la fiesta que aquí yace. Tras dicha esas palabras el sujeto bajó al enmascarado hizo una reverencia a los guardias y a toda la gente presente, tras disculparse pagó la cuenta y salió junto al enmascarado.

 Una vez afuera el sujeto se disculpó con el enmascarado:

-Lo siento, no debí reaccionar de esa forma.

-No te preocupes, pero veo que realmente odias a los demonios, tu fama te precede o gran Silfin, El asesino de demonios.

-Veo que sabes bien quién soy, lo cual te hace alguien muy sospechoso.

-Tranquilo, como verás por mi apariencia extravagante no soy más que un trovador que viaja de ciudad en ciudad cantando historias de héroes y leyendas, y en el camino escuche de ti, tus hazañas te preceden, por ello estaba muy emocionado por conocerte.

-¿Qué quieres de mí? 

-Veras estaba pasando por un bloqueo de escritor y no hallaba la muza para inspirar mis canciones, eso fue así por varias semanas hasta que un día oí de ti y la inspiración volvió a mí, desde entonces e estado investigando para poder conocerte y agradecerte, gracias a tus valerosas obras recuperé la inspiración que había perdido.

-Eso no me interesa, además yo no hice nada, pero ¿qué es lo que sabes de Dailary?

-Bueno como trovador que viaja por el mundo suelo enterarme de varios rumores.

-¿Querrás decir de taberna en taberna?

-Exacto, y mientras te investigaba a ti y tus acciones heroicas fui escuchando rumores de tu personalidad y tu odio por los demonios, entre ellos salió el nombre de Dailary.

-¿Sabes dónde está aquel monstruo? 

-No, pero mientras estuve en el bosque de Céline escuché de un hechicero que viaja buscando objetos mágicos y que es capaz de cumplir cualquier deseo, y que el método que utiliza para ello son contratos mágicos, la verdad coincide bastante con la descripción vaga que poseemos de aquel demonio.

-¿Qué más oíste del hechicero, sabes hacia dónde se dirigiría después de Céline?

-Si, pero no te lo dire.

-¡No juegues conmigo! Exclamo subiendo la voz y pisando fuertemente el suelo.

-Tranquilo, si planeo decirte, pero quiero algo a cambio.

-Ohm, ahora entiendo, ¿de cuántos karas estamos hablando?

-¿Karas? Eso puedo conseguirlo por mí mismo, soy un músico muy hábil, lo que yo quiero es que me permitas acompañarte en tu… El enmascarado no alcanzó a terminar su frase antes de ser interrumpido con un serio y vigoroso:

-NO, yo trabajo solo.

-Lose, pero ahora me necesitas y si quieres más información tendrás que hacer algo más por mí.

-Hmmm, ¿qué más quieres? Dijo Silfin con un tono de fastidio.

-Quiero que me cuentes tu historia, quiero saber quién es Silfin, que lo motiva y de donde nace su odio.

-Hmmm, ¿si no lo hago no me dirás lo que sabes de Dailary?

-Exacto, como te dije, eres mi musa, y quiero conocer la historia del héroe que me motivó a seguir mi camino.

-Es una larga historia – Dijo con voz apagada, Silfin en su rostro se podía ver que su historia iba a ser muy triste, pero eso no iba a detener al enmascarado.

-Tranquilo debemos ir a un lugar que está a 6 días de aquí, tendremos arto tiempo – esbozo con una sonrisa el enmascarado – o mil disculpas se me olvido presentarme, mi nombre es Galast, encantado de acompañarte en tu viaje o valiente y poderoso Silfin por favor permíteme el honor de conocer tu historia.